La trascendencia del ‘momento empresarial’ (2 de 2)

Definida en la anterior entrada el contexto que enmarca nuestro ‘momento empresarial’ (esto es: los elementos internos, externos y las conversaciones que relacionan ambos), hemos de buscar responder, entre otras, a las siguientes preguntas con las que iniciábamos la primera parte de este artículo.

Estas cuestiones eran y son: ¿Dónde está mi empresa, en este momento temporal (de comienzo de año, por ejemplo)? ¿Dónde hemos trabajado hasta este momento? Los resultados que vemos, ¿son causados nosotros o a pesar de nosotros? ¿Quiénes han sido nuestros clientes, quienes nuestros socios y quiénes nuestra competencia? ¿Cuál fue/es la situación socioeconómica?…

Y a la vez, ¿cuáles han sido nuestras actitudes y aptitudes? ¿Cuáles fueron las conversaciones que hemos propiciado entre los elementos internos (personas, productos, servicios) y los elementos externos (clientes, situación socioeconómica), que nos han llevado a estos resultados y en este tiempo?…



En este momento del proceso, es cuando tomamos consciencia de dónde estamos, de cuál es nuestro ‘momento empresarial’, y que queremos hacer al respecto. Nos conducirá a plantearnos y responder preguntas como: ¿a dónde nos lleva perpetuar este estado? ¿queremos seguir en el mismo sitio? ¿necesitamos buscar nuevos mercados y clientes para asegurar la supervivencia de nuestra empresa, mediante nuevos ´momentos empresariales’ elegidos? ¿Cuáles son las variables sobre las que podemos trabajar desde nuestro ‘momento empresarial’, y sobre cuáles no podemos influir de forma directa?…

Desde aquí, concluida la fase de conocimiento, nos adentramos en, términos de decisión y acción, en la fase de sabiduría, entendiendo ésta como la posibilidad de transformar el contexto, para conseguir un ‘momento empresarial’ diferente y deseado.

La sabiduría nos lleva a dar respuesta a la pregunta: «¿Qué pasaría si…?» Implica posibilidad de acción enfocada al cambio. Desde aquí, trabajamos en la construcción del ‘futuro consecuente’, derivado en gran medida de las decisiones que como empresa ponemos en marcha.

Actuar desde esta óptica, con estas premisas, de esta manera, ajustando la incertidumbre, como mínimo, en aquellos parámetros del contexto sobre los que decidimos, y aplicando las conversaciones idóneas que nos permitan influir con éxito sobre los que no tenemos decisión directa, nos permite pasar de la “casualidad” de cualquier futuro posible a la “causalidad” de un futuro consecuente.



Si lo hacemos bien, si contamos con los elementos internos adecuados (y “afilados”); si nos relacionamos y colaboramos con los socios externos más idóneos para nuestro contexto, y somos capaces de entablar conversaciones con sentido, sentimientos, tendremos éxito en decidir, en cada momento, nuestro mejor ‘momento empresarial’.

Una reflexión final: quizá desde ahora, cuando utilicemos las frases «encuentra tu momento» o «encontremos nuestro momento», lo hagamos desde el convencimiento de que hacerlo nos va a suponer una parte importante de decisión, de acción…

Y una pregunta: cuando aplicamos todo lo visto más arriba a equipos, a personas, a uno mismo… ¿crees que sigue siendo válido el concepto ‘momento empresarial’?

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